martes, 12 de enero de 2016

El son de las flores.

Si las flores pudieran bailar, lo habrían hecho con el ritmo de mis pasos cuando caminaba a tu lado.
Tu no quisiste escucharlo, saberlo, no quisiste sentirlo hasta el fondo y paraste en seco nuestro caminar.

Confundes el camino y no hay vuelta atrás. Te pierdo la pista en un cambio de sentido. Es tu sentido, yo tengo otro, el mio. Mi lucha, mi propia lucha, que no es la tuya. Me pides un rumbo paralelo pero has pisado las flores que eran capaces de crecer en el invierno. Y sin ellas, me pierdo.

Ya no hay música, al menos tu música. Las flores no pueden bailar, pero yo sí. Compondré mi melodía, mi nueva forma de andar. No estaré yo sola en mi camino, me acompañará tu recuerdo, tus ojos comiéndome la sonrisa mientras otros pasos alimentan el nuevo son de las flores.




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