jueves, 11 de febrero de 2016

Recreo





Nuestro idioma es ya una lengua muerta, 
enterrémosla.
Que no sea para las liturgias,
que no le sirva a los viejos para la nostalgia. 
Está muerta, hagamos otra nueva,
empezando por escuchar e imitar creando, 
como cuando éramos niños, 
como hará mañana tu hija.

No quiero ser una hora en tu noche,
un orgasmo seco y duro. 
Prefiero ser una tarde larga
de paseo y palabras, 
muchas palabras, 
de las que acarician el alma y generan utopías.
Aunque para serte sincera,
preferiría no tener que elegir.







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