domingo, 20 de marzo de 2016

El día que el mundo lloró a David Bowie



El día que el mundo lloró a David Bowie nos despertamos borrachos después de no dormir. Yo lloraba y tú te dejabas acariciar, desnudo, excitado y triste. 
Te comías mi pena para que yo no pudiera sentirla. Alcancé a decirte que te deseaba todo lo mejor, y aún pensaba que yo cabía en ese todo.

Ahora estoy fuera del círculo, ese circulo que yo trazaba 
con mis dedos sobre una mesa de madera rugosa y pintada, ¿te acuerdas? 
Tú me colocadas dentro y yo ya me sabía fuera. Creo que fue ahí  donde aprendiste a mentir.

Aquí estoy bien. 

Puede que no haya un círculo sino una espiral por la que me voy deslizando hasta que el centro del todo sea yo. Y mi yo, mi todo. 

La pena no se come, se escupe en forma de rabia o se va transformando poco a poco en algo que ya no es ella misma, que no existe y nos hace mejores. 


Cuando esto suceda, puede que vaya a buscarte y entonces, solo entonces, podré volver a entrar en tu círculo.

Ahora, adiós.

No hay comentarios:

Publicar un comentario