lunes, 28 de marzo de 2016

Vienes al mundo en día de fiesta.

Vienes al mundo en día de fiesta. 

Vienes a traernos la alegría de vivir, la misma que te enseñarán tu madre y tu padre. Estás aquí para saciarte de lo mejor y aprender de lo peor. Para que duela lo justo, para que se vaya cuanto antes. 
Has elegido un tiempo difícil para venir. Quizá sea porque tú y las tuyas, en el futuro, sepáis cómo salir del túnel donde os hemos metido y hacer de todo esto un lugar habitable, sano, mejor. 
Ahora que necesitamos la esperanza, vienes tú a levantarnos el vuelo. 
Eres la primavera, la vida que estalla y se renueva cada año, con cada ciclo, con cada una de nosotras.
Con tus ojos aprenderemos a mirar la luz como solo saben verla los impresionistas. 
Confío en que me enseñes tus heridas. Ilusa, yo buscaré las palabras para sanarte como si se pudiera evitar que la vida, a veces, escueza. 
Aprenderás a hablar, y cuando se nos olvide, vendrás a recordarnos que hay que dar la voz a quienes se la quieren quitar. Que hay que devolver la dignidad a los humillados con el ejemplo. Tienes una buena maestra en tu madre, empápate de ella.
Andarás y correrás para llegar donde sólo tú te propongas. No tengas prisa, deja que los demás te hagan la huella necesaria para ser tú misma. 
Recuerda no dejar por el camino a nadie más que a quien pretenda hacer de ti su sombra. 
Y cuando me necesites, búscame.

Bienvenida al mundo, querida niña, te estábamos esperando para que nos enseñes a vivir.


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