viernes, 17 de junio de 2016

Porque mi voz es humana, elijo.


Soy humana, no máquina. 
Soy tan humana como para errar. Tanto como para insistir una y otra vez en los mismos huecos, las mismas grietas. 
¿Errores?
Como humana que soy, renuncio al error de la perfección. 
Que no te engañen, no es científico, no es lo racional, solo en el caos no hay error. 
No es lógico jugártelo todo a una carta, la vida es otra cosa. Tanteo, fallo, error, gozo, éxtasis, decepción y vuelta a empezar.
Soy tan humana que tengo capacidad de decisión y ejerzo.
No me dejo someter y grito ¡Basta!
Tú no quieres ser el engranaje en la máquina de otros y sin embargo lo haces, incluso sin saber que lo eliges. 
Hartazgo, empacho, vómito. 
Yo no quiero más, ya he tenido suficiente. No me dejaré arrastrar por una ilusión de felicidad que es la ambición de otros. Una ambición disfrazada de inocente voz infantil que solo trae dolor y humillación.
¿Dónde están los sueños que ya no tienes porque los que tuviste tiempo atrás te han colonizado, se han apoderado de tu vida?

Las lágrimas de los compañeros que se han quedado por el camino acabarán ahogándonos por haber seguido adelante creyendo en las propias capacidades para sobrevivir, para llegar a una meta que no existía. Tú te crees mejor, por eso no miras para atrás. Crees tener un espacio reservado por la meritocracia y acabarás en foso de la mediocridad. 

Y una vez más entonamos el Sálvese quien pueda. 
Esta vez no hay excusa, ¿verdad?, "este año es tu año".
Te preguntas porqué me indigno tanto cuando el enemigo, por fin, ha cumplido. Hay un hueco para ti, sino lo ocupas es porque no te has esforzado, será para otro.
En otra ocasión será, sigue jugando.
Sálvese quien pueda, la máquina está engrasada para que no chirríe cuando te duelan los huesos, cuando se te hiele el alma por tu fracaso o el de otros que se quedan atrás, quizá seas tú. Es cuestión de suerte, sigue jugando.

Pero yo no soy una máquina. 
Elijo y digo ¡no! 
No por eso me estoy rindiendo. Solo quiero dejar de hacer de sus medios mis fines. 
Y vivir. 
Y aprender a hacerlo mejor.



No hay comentarios:

Publicar un comentario